Glaciar del Huascarán entre eucaliptos al atardecer

Historia · Yungay y Comtury

Yungay: memoria, flores y renacer.

Antes de dormir en un lugar, vale la pena conocer su historia. La de Yungay es una de las más profundas —y más resilientes— de los Andes.

I · Antes de 1970

Un valle con memoria.

Yungay se extiende en el Callejón de Huaylas, a unos 2 458 m s. n. m., con el Huascarán —de 6 768 m, la cumbre más alta del Perú— como vecino. Siempre fue tierra de agricultores y puerta de entrada a las lagunas de la cordillera.

Aquí se libró también, el 20 de enero de 1839, la Batalla de Yungay, que selló el fin de la Confederación Perú-Boliviana. Es un valle acostumbrado a la historia grande.

Valle del Callejón de Huaylas con flores andinas al atardecer

II · 31 de mayo de 1970

Cuestión de minutos.

Aquella tarde, un terremoto de magnitud 7,9 sacudió la costa y la sierra del Perú. Las sacudidas desprendieron una enorme masa de hielo, roca y lodo del Huascarán que bajó por el valle a gran velocidad y, en cuestión de minutos, sepultó Ranrahirca y la antigua Yungay.

Las cifras varían según la fuente: se habla de entre 50 000 y 70 000 víctimas en todo el país y de unas 20 000 en Yungay. Sobrevivieron apenas unos cientos de yungainos: quienes estaban en las partes altas, como el cementerio y el estadio, y un grupo de niños de una función de circo que se salvó gracias a una advertencia.

Lo contamos con respeto: para muchas familias sigue siendo una herida abierta.

III · El Campo Santo

Cuatro palmeras y un Cristo.

Del paisaje de entonces solo quedaron en pie la parte alta del cementerio y cuatro palmeras. Ese lugar es hoy el Campo Santo de Yungay: un jardín de memoria con rosales, un Cristo de brazos abiertos y la huella de la ciudad que fue.

Se recorre en silencio y con respeto. Para muchos viajeros, es la visita que da sentido al resto del viaje.

Qué hacer en Yungay

El Campo Santo de Yungay con el Cristo de brazos abiertos sobre la antigua ciudad

El Campo Santo de Yungay y el Cristo de brazos abiertos sobre la antigua ciudad.

IV · Una nueva Yungay

Reconstruir mirando a la montaña.

La ciudad se levantó a poca distancia, en un lugar más seguro, con calles amplias y vistas a la cordillera. La tragedia, además, impulsó la creación del Sistema Nacional de Defensa Civil del Perú, antecesor del actual sistema de gestión del riesgo de desastres.

Hoy Yungay es una ciudad tranquila, de plaza, mercado y flores. Caminarla es entender que, pase lo que pase, aquí siempre se vuelve a florecer.

V · Comtury

El jardín que sigue floreciendo.

A ocho minutos a pie de la Plaza de Armas, Comtury Lodge abre sus puertas en ese mismo valle. Es un jardín botánico donde conviven plantas ornamentales, hierbas, flores, hortalizas y frutales, y donde Sofía Ramírez, anfitriona principal, te recibe junto a su pareja.

Creemos que viajar es entender el alma del lugar donde despiertas. Por eso te invitamos a conocer Yungay con calma, a caminar su historia y a volver al jardín a descansar.

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Los anfitriones de Comtury Lodge con el Huascarán al fondo
Los anfitriones frente a la cascada y el letrero de Comtury

Nuestros anfitriones, con el Huascarán y la entrada de Comtury.

Fuentes y cifras: Andina, Infobae, Wikipedia. Las cifras de víctimas y sobrevivientes varían entre fuentes.

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