El Campo Santo de Yungay con el Cristo de brazos abiertos sobre la antigua ciudad

Historia

Campo Santo de Yungay y el terremoto de 1970: historia, memoria y guía de visita

Hay lugares que se visitan y lugares que se sienten. El Campo Santo de Yungay pertenece a los segundos. Es el sitio donde estuvo la antigua ciudad de Yungay, sepultada el 31 de mayo de 1970 por un aluvión de hielo, roca y lodo que se desprendió del nevado Huascarán tras un terremoto de magnitud 7,9. Hoy es un memorial de jardines, cruces, lápidas y un Cristo de brazos abiertos que invita al silencio. Conocer su historia cambia la manera en que miras el valle, y por eso quisimos contarla con calma, con respeto y con datos verificables.

Esta guía reúne la historia de Yungay antes y después de 1970, qué ocurrió ese día, qué quedó en pie, cómo se reconstruyó la ciudad y qué conviene saber para visitar el Campo Santo de manera respetuosa. Es un artículo que escribimos con el cuidado que merece un tema que sigue siendo, para muchas familias, una herida abierta.

Una nota de respeto. Las cifras de víctimas y sobrevivientes varían según la fuente, y cada una de ellas representa a personas con nombre y familia. Aquí usamos rangos y señalamos las fuentes. Si visitas el lugar, hazlo en silencio y con sensibilidad.

Yungay antes de 1970

Yungay se encuentra en el Callejón de Huaylas, a unos 2 400 metros de altura, con el Huascarán —el pico más alto del Perú, de 6 768 metros— como vecino. Durante siglos fue una tierra de agricultores, de huertas, de campos de flores y de camino hacia las lagunas de la cordillera.

La historia de la ciudad está ligada a hitos importantes. En ella se libró, el 20 de enero de 1839, la Batalla de Yungay, que selló el fin de la Confederación Perú-Boliviana. La ciudad que existía a mediados del siglo XX era una población activa, con plaza, iglesia, mercado, colegios y una vida social intensa, a los pies de la montaña. Para quienes la conocieron, era una ciudad alegre.

Esa montaña, sin embargo, ya había anunciado su fuerza. El 10 de enero de 1962, un desprendimiento de hielo del Huascarán sepultó la localidad vecina de Ranrahirca y otros caseríos, con un saldo de entre unos 3 500 y 4 000 fallecidos, según las fuentes. Ese primer aluvión dejó una advertencia de lo que podía ocurrir en un valle rodeado de glaciares.

El 31 de mayo de 1970

El 31 de mayo de 1970, por la tarde, un terremoto de magnitud 7,9 sacudió la costa y la sierra del Perú. Las sacudidas desprendieron una enorme masa de hielo, roca y lodo de la ladera norte del Huascarán. Esa masa, que comenzó a descender a gran velocidad por el valle, atravesó la quebrada y, en cuestión de minutos, llegó a Ranrahirca y a Yungay. Un artículo de la agencia Andina lo describió como los tres terribles minutos que sepultaron la ciudad.

Estatua de Cristo en el cerro del cementerio de Yungay tras el aluvión de 1970 (foto histórica)
Estatua de Cristo en el cerro del cementerio de Yungay tras el aluvión de 1970 (foto histórica)Foto: U.S. Geological Survey · dominio público · Wikimedia Commons

Las cifras

Las cifras exactas varían según la fuente:

  • Para todo el país, el terremoto y sus consecuencias se asocian con entre 50 000 y 70 000 víctimas, lo que lo convierte en la peor tragedia natural de la historia del Perú.
  • En Yungay se habla de unas 20 000 personas fallecidas. La población previa se cita entre 20 000 y 25 000 habitantes.
  • Los sobrevivientes de Yungay fueron apenas algunos cientos. Las fuentes mencionan entre 300 y cerca de 400 personas.

Quiénes se salvaron

La mayoría de los sobrevivientes estaba en zonas altas: en el cementerio, sobre una loma, o en el estadio. También se salvó un grupo de niños que asistía a una función de circo y que, según los testimonios, fue guiado a un lugar más alto gracias a una advertencia. Entre los sobrevivientes figura el sismólogo Mateo Casaverde, quien se refugió con visitantes en el cementerio y describió haber visto una enorme capa de lodo dirigirse hacia la ciudad.

Qué quedó en pie

De la ciudad solo quedaron en pie la parte alta del cementerio y cuatro palmeras de la antigua Plaza de Armas. Sobre la loma del cementerio, tiempo después, se levantó la imagen del Cristo Redentor con los brazos abiertos, que hoy se ve desde buena parte del valle. Otros vestigios que aparecen en los relatos de visitantes son las copas de las palmeras que emergen del suelo, restos de un autobús y partes de una iglesia, además de una réplica de la fachada de la antigua catedral en el sitio de la plaza original.

Memorial con restos del aluvión de 1970 en Yungay (foto de 2007)
Memorial con restos del aluvión de 1970 en Yungay (foto de 2007)Foto: Martin St-Amant (S23678) · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

Ese conjunto, que durante años se conoció como un cementerio, es hoy el Campo Santo de Yungay: un lugar de duelo y de memoria colectiva, y también una advertencia sobre la fuerza de la naturaleza.

La Nueva Yungay

Tras la tragedia, los sobrevivientes y las autoridades decidieron no reconstruir sobre el mismo sitio. La nueva ciudad se levantó a poca distancia —las fuentes mencionan alrededor de 1,5 kilómetros del cementerio—, en un lugar considerado más seguro. Se planificó con calles amplias y vistas a la Cordillera Blanca. Con el tiempo, volvieron la plaza, el mercado, los colegios y las huertas; y con ellos, la alegría cotidiana.

Plaza central de Yungay con palmeras y edificios a su alrededor
Plaza central de Yungay con palmeras y edificios a su alrededorFoto: Miguel Chong · dominio público · Wikimedia Commons

La tragedia, además, tuvo consecuencias para todo el país: impulsó la creación del Sistema Nacional de Defensa Civil, antecesor del actual sistema de gestión del riesgo de desastres. En ese sentido, la historia de Yungay es también una historia sobre cómo un país aprende a protegerse.

Hoy Yungay es una ciudad tranquila, de plaza, mercado y flores, con una población que ha sabido reconstruir su vida sin olvidar lo ocurrido. Esa resiliencia es parte de su identidad. Conversar con los yungainos, caminar por la plaza y visitar el Campo Santo ayuda a entender que la memoria y la vida cotidiana pueden convivir.

Cómo visitar el Campo Santo de Yungay

Ubicación y cómo llegar

El Campo Santo está muy cerca de la ciudad actual. Puedes llegar en taxi o mototaxi en pocos minutos, o combinarlo con un paseo desde la plaza. Pregunta en la plaza, en tu alojamiento o en el terminal local por la mejor manera de ir ese día.

El Cristo del Campo Santo de Yungay con el Huascarán y las nubes de fondo
El Cristo del Campo Santo de Yungay con el Huascarán y las nubes de fondoFoto: tacowitte · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Horario y entrada

Algunas guías mencionan un horario de aproximadamente ocho de la mañana a cinco de la tarde y una entrada de costo muy bajo, pero ninguna fuente oficial lo confirma de forma actual. Verifica el horario y la tarifa antes de ir, preguntando localmente.

Cuánto tiempo dedicar

Una visita tranquila toma entre una y dos horas. Si quieres leer los carteles, subir hasta el Cristo y recorrer los jardines sin prisa, reserva un tiempo generoso. Un guía local puede enriquecer mucho la experiencia con relatos y datos del lugar.

Qué llevar

Calzado cómodo, agua, protector solar, sombrero o gorra y una chaqueta liviana. La radiación a esta altura es alta incluso en días nublados.

Cómo comportarte

El Campo Santo es un cementerio donde descansan miles de personas, y muchas familias lo visitan para recordar a sus seres queridos. Algunas pautas simples:

  • Habla en voz baja y camina con calma.
  • Evita bromas, selfies irrespetuosos y música.
  • Pide permiso antes de fotografiar a otras personas.
  • No te subas a estructuras, no tomes objetos ni muevas ofrendas.
  • Si ves a una familia en un momento privado, mantén distancia.
  • Deja el lugar como lo encontraste.

Cuándo ir

Por la tarde, con luz suave, suele ser una hora especialmente evocadora; por la mañana, el aire más despejado deja ver mejor la cordillera. Evita días de lluvia intensa, cuando el acceso puede complicarse.

Cómo combinar la visita con otros planes

El Campo Santo se combina bien con un recorrido por la plaza, una comida casera en el mercado y una visita al mirador. Si tienes poco tiempo, es una de las visitas más significativas de Yungay. Si dispones de dos o tres días, planifícalo el primer día, con calma, para aclimatarte antes de subir a Llanganuco. Un esquema completo está en el itinerario de 3 días en Yungay y más ideas en qué hacer en Yungay.

Dónde alojarte para visitar el Campo Santo

En Comtury Lodge estamos a unos ocho minutos a pie de la Plaza de Armas, en Jirón 2 de Mayo 1019, dentro de un jardín botánico con vista a la Cordillera Blanca. Es un lugar tranquilo para volver después de una visita que suele dejar a muchos viajeros pensativos: hay jardines, hamacas, fogata y espacios para el silencio. Conoce más en nuestra página de historia y en la guía de hospedaje en Yungay.

Lo que aprendió el Perú de Yungay

La magnitud de la tragedia de 1970 obligó al país a replantear cómo se prepara frente a los desastres. En los años siguientes se organizó un sistema nacional de defensa civil y, con el tiempo, se desarrollaron capacidades de monitoreo de glaciares y lagunas de montaña en Áncash, que hoy permiten vigilar riesgos que antes eran casi invisibles. Aquel esfuerzo, que se ha ido transformando hasta el actual enfoque de gestión del riesgo de desastres, nació del dolor de lo ocurrido.

Cruz del cementerio de Yungay con el Huascarán iluminado al fondo
Cruz del cementerio de Yungay con el Huascarán iluminado al fondoFoto: Jgaray2000 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Para quienes viajan al Callejón de Huaylas, esa herencia tiene una lectura práctica: respetar los avisos de las autoridades, informarse sobre el estado del clima y de las rutas antes de salir a la montaña, y entender que el paisaje que admiramos es también un territorio dinámico. Si sales a caminar o a visitar los glaciares, consulta las alertas y sigue las indicaciones de los guías y guardaparques.

Cómo conversar esta historia con niños y adolescentes

Visitar el Campo Santo con menores puede ser una oportunidad educativa si se hace con sensibilidad. Algunas ideas:

  • Prepara la visita. Antes de llegar, cuéntales con palabras sencillas qué ocurrió y por qué el lugar es especial.
  • Anticipa el tono. Explica que es un lugar de respeto, donde se habla en voz baja y se camina con calma.
  • Responde con honestidad. Si preguntan, responde con claridad y sin dramatizar; está bien decir que fue muy triste.
  • Busca el sentido. Conversa sobre la resiliencia de la gente, la reconstrucción y la importancia de cuidarnos unos a otros.
  • Cierra con un espacio de calma. Después de la visita, un rato en un jardín, una merienda tranquila o un paseo suave ayudan a procesar lo vivido.

La memoria oral: cuando los yungainos cuentan

Más allá de los carteles y los datos, la memoria de Yungay se transmite en la voz de quienes la vivieron o la heredaron de sus familias. En la plaza, en el mercado o en una mesa de comida casera, es frecuente que una conversación cotidiana derive en un relato de aquellos días, de los sobrevivientes o de lo que significó empezar de nuevo. Escuchar con respeto, sin interrumpir ni exigir detalles, es una de las formas más valiosas de aprender. Si alguien decide contarte su historia, agradécele y considera que es un regalo.

Fuentes y cifras

Los datos de este artículo provienen de reportes publicados por la agencia Andina, por Infobae y de reseñas históricas sobre la Batalla de Yungay. Las cifras de víctimas y sobrevivientes varían entre fuentes; por eso las presentamos como rangos. Si tienes información verificada que quieras compartir, escríbenos: nos interesa que este artículo sea fiel a la memoria del lugar.

Preguntas frecuentes sobre el Campo Santo de Yungay y el terremoto de 1970

¿Qué pasó en Yungay en 1970?

El 31 de mayo de 1970, un terremoto de magnitud 7,9 desprendió una masa de hielo, roca y lodo del Huascarán que sepultó la antigua ciudad de Yungay y la localidad de Ranrahirca en cuestión de minutos.

¿Cuántas personas murieron?

Las cifras varían. Se habla de entre 50 000 y 70 000 víctimas en todo el país y de unas 20 000 en Yungay. Sobrevivieron apenas algunos cientos de yungainos.

¿Qué es el Campo Santo de Yungay?

Es el memorial construido sobre el sitio de la antigua ciudad, con jardines, el Cristo de brazos abiertos y las cuatro palmeras que sobrevivieron.

¿Qué son las cuatro palmeras?

Son las palmeras de la antigua Plaza de Armas que quedaron en pie después del aluvión y que hoy son un símbolo del lugar.

¿Dónde está la Nueva Yungay?

A poca distancia del Campo Santo, alrededor de 1,5 kilómetros según las fuentes, en un sitio considerado más seguro.

¿Cuánto tiempo toma la visita?

Entre una y dos horas, según tu interés y si vas con guía.

¿Puedo ir con niños?

Sí, con sensibilidad. Es útil explicarles la historia con calma y pedirles respeto en el lugar.

¿Hay guías?

Hay guías locales que pueden acompañarte. Pregunta en el lugar o en tu alojamiento.

¿Cuándo es mejor ir?

Por la mañana o por la tarde, con tiempo despejado, y evitando días de lluvia fuerte.

Conclusión

El Campo Santo de Yungay no es un atractivo turístico más: es un lugar para recordar, para agradecer y para entender mejor el territorio que habitamos. Visitarlo con respeto y con tiempo es una de las mejores maneras de conectar con la historia de Yungay y con la resiliencia de su gente. Si planeas tu viaje, escríbenos por el formulario o por WhatsApp al +51 943 529 322 y te recibiremos en Comtury Lodge, a ocho minutos a pie de la plaza.

¿Quieres vivirlo en persona?

Solicitar reserva

Sigue leyendoVer todo

WhatsApp